La función básica de la prótesis ocular es restaurar una simetría en el rostro perdida por la ausencia del globo ocular o deterioro del mismo.
Al mismo tiempo restituye la normal fisiología de la secreción y evacuación lagrimal, demostrando que su papel no es meramente estético.
La repercusión psicológica de los pacientes que han sufrido la pérdida de un ojo, por la causa que fuere, es importante, influyendo en los distintos ámbitos de la vida diaria. Las prótesis oculares son de gran ayuda para recobrar el estado de salud mental necesario para continuar el desarrollo psíquico e intelectual de la persona.
Para que todo ello se lleve a cabo, es necesario que la prótesis ocular esté realizada bajo unos niveles de calidad suficientes, para que la adaptación sea lo más rápida posible y la tolerancia satisfactoria. Para ello es necesario dominar la técnica de impresión, disponer de los radios de curvatura adecuados según cada caso, de materiales de alta calidad para evitar reacciones alérgicas, técnica artesanal de pintado de cada iris y un amplio abanico de necesidades que hará de la prótesis ocular una pieza única.
No debemos olvidar que la vigilancia periódica de cada caso, por personal cualificado, es vital, para controlar las condiciones de la órbita y despistar cualquier posible complicación.







