Prótesis oculares, Cirugía de párpados - Doctores Laiseca

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Evisceración o enucleación ocular

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La técnica de evisceración o enucleación ocular es fundamental realizarla por manos especializadas, para minimizar las complicaciones inherentes a la cirugía y conseguir el mejor resultado cosmético posible. En algunos casos es necesario sustituir un ojo en proceso de atrofia, por un implante de gran tamaño,o recambiar el implante que lleva el paciente por otro para mejorar el hundimiento de la prótesis ocular.

 

Adaptación protésica tras evisceración, enucleación o inserción secundaria

La adaptación protésica en estos tres tipos de cirugía no difiere demasiado, siempre que se hayan utilizado implantes integrados de gran volumen, de 20 ó 22 mm, para los adultos, y de 18 ó 20 para los niños y que la técnica se haya realizado de forma depurada; con cobertura tisular amplia de la cara anterior, lo que disminuirá notablemente la tasa de complicaciones y mejorará el resultado cosmético.

Debemos tener presente que el peso de la prótesis,  con un volumen importante, va a recaer directamente sobre el párpado inferior, y que por tanto, cuanto más voluminosa sea, más distenderá dicho párpado lo que con el paso del tiempo provocará un aumento del hundimiento del surco palpebral superior,  se pronunciará la pseudoptosis del párpado superior, e inducirá un  descenso paulatino de la prótesis en posición primaria de la mirada.

Por tanto si pretendemos un resultado satisfactorio y duradero en el tiempo necesitaremos reponer la pérdida de volumen que representa la ausencia del globo ocular lo más acertadamente posible, con lo que la finalidad de la prótesis no será la de aportar volumen sino la de restaurar la apariencia con respecto al ojo congénere; imitando en lo posible la complejidad de tonos del iris, diámetro corneal, pigmentación y vascularización escleral, para lo que necesitaremos personalizar cada caso.

La adaptación del paciente comienza con el uso  de un conformador adecuado una vez finalizada la intervención, que mantendremos por espacio de  quince días, haciendo los controles oportunos de limpieza e inspección de la cavidad. Llegado este momento, siempre que la evolución haya sido normal, procederemos al intercambio del conformador por la primera prótesis provisional. La misión de esta no será cosmética, sino, la de dilatar paulatinamente los fondos de saco, sin que la tracción sea excesiva, permitiendo al paciente, en la mayoría de los casos, realizar su vida sin necesidad del parche ocular.

Transcurrido aproximadamente un mes de la cirugía, el paciente se encuentra en disposición de ser adaptado con su prótesis ocular definitiva.

Para lograr esto  realizamos un molde de la órbita con silicona de grado médico, la cara anterior la trabajaremos moldeando con cera, hasta dar el radio de curvatura y volumen más adecuado para cada paciente.

Una vez que la pieza está terminada en ambas caras se prueba en el paciente para ver el grado de corrección obtenido y se incluye en escayola.

Los detalles estéticos, en cuanto, a tamaño de la cornea, color de las distintas zonas del  iris, limbo esclerocorneal,  tamaño medio de la pupila, color y  pigmento escleral, cantidad y distribución de los vasos conjuntivales,  así como otros pormenores que tengamos que reflejar, serán tenidos en cuenta para asemejar todo lo posible la pieza de cada paciente al ojo congénere.

Una vez finalizada la prótesis en el laboratorio se prueba en el paciente, observando que la posición de la mirada sea la adecuada y que con los movimientos oculares  no se produce  ninguna zona de roce o presión excesiva, que pueda inflamar la conjuntiva ocasionando molestias al portador. Debemos descartar que en las posiciones  extremas de la mirada el lecho conjuntival no quede expuesto.

En este momento le daremos al paciente algunas instrucciones en cuanto al manejo y cuidado de su prótesis ocular.

 

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En los pacientes operados de evisceración o enucleación con cierta frecuencia se producen fenómenos de rechazo del implante, no siempre a corto plazo tras la cirugía, sino incluso después de años de haber sido operado, abriéndose una herida a través de la cual se deja ver la esfera.En algunos casos, como el de la foto, cuando el implante no está infectado, relizamos un técnica de cobertura con un autotransplante dermograso, que nos da buenos resultados en un 75% de los pacientes.

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